Pastor, usted tiene un grave problema en su vida: Usted no es un hombre de oración.» Con estas palabras una querida hermana venezolana fue instrumento en las manos de Dios, en el año 1984, para producir uno de los cambios más significativos en mi vida y ministerio.
¿Cómo puede el ser humano entrar en una relación de salvación con Cristo? ¿Cómo es que eso que Cristo ha hecho por mí, llega a ser operativo en mí? Fallar en responder a estas preguntas no es sólo hacer un juego mortal con nuestra alma, es también garantizarnos el castigo eterno de parte de Dios. Es aquí donde tenemos que tener la respuesta correcta o terminamos perdidos.
Volver a las bases esenciales del ministerio lo llevó, con su iglesia, a una experiencia transformadora. El autor comparte cómo estas pequeñas células, además de transformar dramáticamente la vida de sus paticipantes, producen conversiones en cadena.
A diferencia del concepto popular que ve al maestro como un simple transmisor de conocimiento, la Biblia presenta al maestro cristiano como alguien que ha sido dotado por el Espíritu Santo con la capacidad de explicar la Palabra de Dios con claridad de modo que resulte en edificación de los creyentes. Enseñar, en una palabra, es actualizar nuestros sentidos al pensamiento siempre vigente de Dios. Ahí está la importancia de nuestro liderazgo.
El documento clave en la evangelización del mundo.
En el mundo existen una gran cantidad de niños, jóvenes, hombres y mujeres que están pasando por momentos difíciles en sus vidas.


