La confianza en Dios se hace evidente en acciones concretas.
Ninguna persona vive su experiencia en Dios en forma aislada.
Para andar en intimidad con Jesús no existe otro camino que no sea la cruz.
Dios logra sus propósitos en nosotros, utilizando, incluso, la maldad del hombre para el avance de su reino.
La vocación pastoral se cultiva conociendo de primera mano la realidad del pueblo al cual pretende ministrar.
La falta de percepción de las señales del Señor, es el resultado inevitable del pecado, que siempre se manifiesta en deterioro del espíritu.


