Los ojos pueden ser el medio por el cual se siembra el pecado en nuestros corazones.
Nosotros despedimos perfume de cosas santas cuando escogemos vivir la vida que Dios manda.
La persona sabia escuchará con cuidado lo que los mayores tienen que decir: seguramente su perspectiva enriquecerá la nuestra.
Un discípulo debe tener conciencia de que seguir al Maestro tiene un costo.
El verdadero discípulo busca y da consejo, pero nunca alterca ni es problemático.
Jesús nos muestra el camino de su dependencia absoluta del Padre.


