El problema más grande al cual se enfrenta todo líder es el de la motivación. ¿Cómo podremos hacer mejor uso de las motivaciones a fin de ayudar a nuestras congregaciones a ministrar más eficazmente? El autor comparte ocho formas que ha encontrado muy eficaces en su propio ministerio.
¿Cómo es posible vencer la inercia y poner en acción a un hombre? No importan todas las habilidades que una persona tenga, si esta carece de motivación, nadie la hará avanzar en su desarrollo. Por eso es tan importante que el pastor aprenda a motivar. Aquí encontrará diez principios básicos para que se convierta en un motivador.
El presente trabajo vio la luz en el siglo XVII. El autor había sido comisionado para presentar los estudios en un retiro pastoral en Inglaterra. El propósito de dicho retiro fue ayunar, orar y decidirse a pastorear con excelencia...
Cada pastor necesita comprender que puede planear cómo terminar con una etapa de su ministerio: la puede concluir de una manera optimista, positiva y redentora, o de un modo pesimista, destructivo y antagónico. De él depende la elección, y vivirá con ella por el resto de su vida.
La mayoría de los pastores tomamos muy en serio el ministerio que nos fue encomendado. «Maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehová» Ur. 48:10). Sin embargo, solemos caer en el otro extremo, es decir, en el funcionamiento compulsivo. Como el alcohólico que ansia la bebida, tendemos a buscar más ministerio. ¿Por qué?
¿Podemos resistir al enemigo? Por la gracia de Dios, y en el poder del Espíritu Santo, podemos y lo haremos.




