Surgió un conflicto en la congregación donde yo era uno de los ancianos. La dificultad radicaba en una seria diferencia en la filosofía del ministerio. Pero lo que causó la desunión no fue el problema en sí que habría podido ser resuelto buscando a Dios en oración, en su Palabra y con un franco diálogo entre las partes sino las personas ofendidas, los chismes, las malas actitudes y la resultante amargura. El conflicto se convirtió en guerra.
Hemos visto tres tipos de personas o personajes que suelen presentarse durante las etapas de conflicto y que aseguran que dichas dificultades nunca se resuelven, que no producen soluciones duraderas sino enredos y nuevos problemas.
Hay ciertas tormentas en la vida de la persona que contribuyen a que la actitud se estrelle. Estas tres tormentas que trato son predominantemente internas, no externas.Son parte de nosotros y deben ser tratadas constructivamente para que traigan paz y produzcan una actitud sana.
Un dicho popular dice: «Cuando veas las barbas de tu vecino arder... pon las tuyas en remojo». La sabiduría del pueblo está llena de chispa criolla. Lo que implica este refrán es: Si alguien cerca de mí está experimentando una situación confrontadora o reveladora por una actitud u hecho igual al que yo me he reservado...
¿Qué es lo que hace que la gente viva sin discernir la verdad de la mentira? Algo está pasando en el ambiente y parece que como iglesia no estamos percibiendo de qué se trata en realidad. En lo profundo de su corazón la iglesia anhela y está sedienta de la Palabra ...
Los líderes existimos para guiar y dejarnos guiar. Especialmente para ser guiados por el Espíritu Santo. Aunque predicamos y enseñamos acerca de ser guiados por el Espíritu Santo, cuando llega el momento de ser guiados por él nos parece cuesta arriba y hasta no discernimos que el Espíritu Santo nos está guiando. Por lo regular la dirección del Espíritu de Dios nos introduce en cambios, giros inesperados y creación de nuevos escenarios. Existen dos tipos de líderes que se diferencian por su reacción a la dirección del Espíritu Santo.




