El pueblo evangélico está interesado en acelerar el proceso de evangelización mundial y se ha lanzado en innumerables proyectos. El año 2000 desafía a iglesias, organizaciones y movimientos a trazar planes para alcanzar con el evangelio a los que nunca lo han oído.
La soledad va más allá del estado civil, no es prerrogativa de sexos o instituciones. La soledad se puede vivir rodeada de gente, esposo incluido. El tema de la soltería, de los solos y solas, todavía nos incomoda en nuestras iglesias evangélicas. La autora nos ofrece una perspectiva de cómo tener una soltería apasionante
Ya tenía diez años de creyente, había compartido y liderado estudios bíblicos evangelísticos y salido a evangelizar en diferentes universidades con la Asociación Bíblica Universitaria Argentina. Había visto a hombres y mujeres, en grupos pequeños y en multitudes, tomar una decisión por Jesucristo. Yo no era lo que se llama un «agente secreto», compartía con amigos no creyentes mi fe en Jesucristo y podía dar razones de mi creencia en El. Pero nunca había llevado a una persona a confrontarse con El como el único camino a Dios Padre.
La iglesia es un cuerpo variado que se mueve hacia un mismo fin. Para que viva, crezca, sirva y se reproduzca, necesita de armonía interna, necesita estímulo mutuo e inteligente correspondencia entre sus diferentes miembros. La creación, el desarrollo y el mantenimiento del ambiente interior de una iglesia es una de las importantísimas funciones del Espíritu Santo y de los pastores.
Un día le pregunté a un político, conocido mío de hace tiempo y quien ha tenido destacados puestos nacionales e internacionales, por qué los políticos se afanan y esfuerzan tanto por entrar al mundo del poder. Me respondió: «porque una vez que llegás allá arriba, podés tener lo que querás...»
En la presentación del mensaje evangelístico hay un deslizamiento lento y casi imperceptible de su asunto central y neurálgico, que consiste tanto en el estado de pecado de cada persona como en la cabal respuesta para su mal aportada por Dios en el Evangelio y, en particular, en la justificación sólo por la fe. ¿Por qué hago una afirmación temeraria como esta?




