El ministro de Dios normalmente se prepara para los imprevistos de la mejor manera posible. Esto es parte de la escuela del liderazgo, «el buen líder debe prever los posibles problemas». Sin embargo, así como se puede levantar una densa neblina a nuestro paso, también se pueden levantar diferentes problemas en nuestra vida que nos toman desprevenidos.
El pastorear es nuestra tarea, debemos formar pastores, pero nunca dejar de pastorear y convertirnos en ejecutivos sin relación con la grey de Dios.
Una semana y media después del inicio de la crisis provocada por el ataque terrorista en los Estados Unidos de América, estuve con mi hija Rebeca de catorce años en una zona boscosa observando los preciosos, enormes y majestuosos árboles de 50 o tal vez 100 años de existencia. En ellos pudimos apreciar aves de múltiples colores que alegran el paisaje de nuestra América Latinacompartió que no quería que el mundo tuviera tantos cambios.
Como admiradores de sus esposas, pero también como hombres que buscan legítimamente ser transformados en Cristo, y además como maestros de las congregaciones a las cuales ministran, Sixto Porras, Rodolfo Sáenz y Marco Ramírez, conversaron con Apuntes Pastorales, sobre cómo perciben ellos la realidad de sus esposas, y cómo han contribuido para la afirmación de ellas y de sus familias dentro de la intimidad de su hogar y frente a sus congregaciones.
El deseo de Dios para la iglesia local es que esta sea una comunidad que prevalezca. Es decir, que sea una iglesia que salga vencedora como la del libro de Apocalipsis; una iglesia que tendrá éxito según el criterio de Dios. Hay dos perspectivas erróneas de lo que una iglesia debe ser y estas impiden a las iglesias prevalecer.
En la generación de Jeremías, la decadencia espiritual del pueblo era la más clara evidencia de lo errado del mensaje que le anunciaban los profetas. Este artículo es una mirada a la predicación en la carne y a la que se hace en el Espíritu. Se basa en reflexiones sobre el capítulo 30 del libro de Jeremías.




