Por todo el continente existe una creciente preocupación por el liderazgo y una clara comprensión de que la calidad de este es uno de los factores determinantes en el crecimiento de la iglesia. La realidad es que, ni carisma, ni doctrina, ni estrategias hacen que una iglesia prevalezca. El liderazgo ha sido identificado como el factor humano decisivo. La pregunta crítica es: ¿Qué clase de liderazgo?
La historia valerosa de un mártir osado e intrépido de la reforma española.
No hay santificación por milagro, sino la gloriosa y difícil tarea de descubrir la profundidad de nuestro pecado y la gloriosa salvación expresada en una diaria cooperación entre Dios y nosotros.
Muchas veces, el supuesto problema con los jóvenes no es problema de los jóvenes sino de la iglesia misma; sus moldes, prácticas, el ambiente y falta de entendimiento de la etapa importante en la cual se encuentran los muchachos.
Amsterdam 2000 y CLADE IV ya son historia. Dos congresos sobre evangelización, pero cada uno con un marco de referencia diferente al del otro. ¿Fueron útiles? ¿Va a pasar algo como resultado? ¿O era más turismo evangélico justificado con altos ideales?
La filosofía ministerial que ha surgido de la ambición por el poder y de la fascinación por los títulos, como el de apóstol, ha provocado una estampida en las iglesias para ver quién es mayor y quién está a la vanguardia de la revelación. A luz de la teología del verdadero apostolado, el autor rescata el valor del ministerio pastoral.




